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La jornada intensiva en las empresas, una oportunidad para el ahorro energético

30 de Junio de 2017
  
Con la llegada del verano muchas empresas aplican la jornada intensiva, generalmente desde mediados de junio a mediados de septiembre, coincidiendo con la estación estival. 
Ahorro jornada reducida
Este tipo de jornada viene de la mano de una racionalización de horarios, algo que según numerosos estudios, mejora la productividad, la implicación y la motivación de los empleados, ya que por ejemplo, con un horario de 8 de la mañana a 3 de la tarde, los trabajadores tienen más posibilidades para la conciliación de la vida personal y laboral. 
 

Beneficios económicos, no solo sociales


Además de estos beneficios sociales para los empleados, para las empresas también se abre un abanico de posibilidades de ahorro en sus costes.

Por una parte, porque su equipo humano se compromete más y aumenta su rendimiento. Y por otra, porque la presencia reducida de los empleados en su puesto de trabajo disminuye los costes.

El ahorro ‘eléctrico’


A continuación enumeramos algunas ventajas de la jornada intensiva que se traducen en ahorro eléctrico.
  • En primer lugar, el menor consumo energético es uno de los grandes factores de la jornada intensiva que permiten el ahorro eléctrico. La factura de electricidad es una de las más beneficiadas en un horario reducido.
 
  • Respecto a la iluminación, la mayor parte de la jornada se desarrolla con luz solar, por lo que disminuye la necesidad de recurrir a la iluminación artificial.
 
  • En cuanto a los equipos de mayor potencia, y por tanto, de consumo –como por ejemplo, los de climatización–, la reducción de horas conlleva un menor gasto. Además estos equipos demandan más energía cuando hace más calor, es decir, en las primeras horas de la tarde, coincidiendo con el final de la jornada intensiva y como consecuencia, con la ausencia de los trabajadores en la empresa.
 
  • Finalmente, la energía que se consume en los desplazamientos se puede reducir al producirse menos atascos gracias a una menor presencia de vehículos en hora punta.

En definitiva, una jornada intensiva conlleva la realización del mismo trabajo, optimizando los recursos, en un menor espacio de tiempo, es decir, un claro ejemplo de aprovechamiento y eficiencia.

​Nos vemos la semana que viene en el laboratorio del ahorro, y ¡Apúntate al ahorro! 
 
  

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